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Héroes sin capa

Gloria Estefan – Reach: http://www.youtube.com/watch?v=RMs83vY2d34

¡Por fin! ¡Hoy ha llegado ese día que no llegamos a estar seguras de que algún día llegara! ¡¡LE HEMOS DADO EL ALTA  A CLEMEN!! Una de mis primeras pacientes cuando llegué a Gijón, después de más de año y medio. Y vais a decir… Ana hija, que pedazo de paquete que eres. Pero esperad… que es una historia muy larga, tan larga que me voy a extender más allá de donde vuestra atención probablemente llegue, pero que hoy merece la pena ser contada…

Clemen, 32 años, trabaja de charcutera en un supermecado y hace cinco cuando colgaba los jamones que llegaban para Navidad se le escurrió uno. Ella, que curra con el mismo interés que si el super fuera suyo, echó mano rápida para pararlo antes de que llegará al suelo, pero en el intento se le salió el hombro. Ir a la mutua, reducirlo, pastis… y por qué no, un poquito de Rehabilitación. Le atendió uno de mis compañeros “y bueno fia, es un decir, porque yo llegaba y encendía la lámpara de calor y luego me ponía yo sola las corrientes, y pa´casa”. Total, que ese hombro quedó sin reforzar y totalmete inestable. “Pero quienes saben son los médicos, y si me dieron el alta yo me fui a la charcutería que por eso me pagan a mí”.

Pero ese hombro no estaba bien… y aun así continuo colgando jamones, montando mostradores, loncheando piezas, descargando palés… y fue degenerando, continuaron los dolores, comenzaron las sobrecargas aquí y allá, me duele el hombro y hace “crack”, hoy se me está pasando a la espalda, parece que si lo tengo así más quietecito no es para tanto, aunque de usar más el antebrazo se me está empezando a poner morado. “Aunque bueno no era dolor, era molestia, tampoco para morirse” Un poco de hielo al llegar a casa… si los médicos me han dicho que estoy bien es que puedo seguir trabajando… y y Dios proverá.

Y así aguantó cinco años. ¡Cinco años! Hasta que un 1 de abril dijo no puedo más y volvió a la mutua. Pastis, venga cabestrillo también y… de nuevo por qué no, a Rehabilitación. ¿Y que por qué me acuerdo del día? Porque ese día cuando Clemen entró para que le tomaran los datos había una chica nueva en el gimnasio que acababa de llegar de Madrid y era su primer día de trabajo… con mirada de qué hago aquí y más cara de perdida que una oveja en una estación de autobuses.

Sandra aprovechó para enseñarme como se hacen las admisiones y me dijo, ¿te la quedas tu, te parece? Así que nada, ahí llegaba uno de mis primeros conejillos de indias. Quién nos diría que daría para tanto.

Clemen estuvo conmigo desde entonces hasta finales de junio. Sólo a las dos semanas de tratamiento ya cogió el alta aunque siguió viniendo, porque si a ella la dicen los médicos que currar a ver si cuela, cuela. Y en verdad no es que cuele, es que si la dicen que puede currar ella confía, porque lo que quiere es curarse. Pero algunos médicos ya sólo ven ya números donde hay personas. Clemen, agujafóbica perdida, era una de esas jabatas que al final me dejaban hacer cualquier cosa para mejorar. A finales de junio le quitaron la rehabilitación y alta definitiva, está todo bien. Pero yo estaba segura que no… había una lesión articular de fondo que me di cuenta de que no hubiera aguja que quitara, y sabía que volvería.

Y volvió, en diciembre, a ultima hora de la tarde cuando ya estoy sola en el gimnasio y entró a saludarme con una cara bastante amarga. “He vuelto a que me vean porque estoy fatal, me mandan para Jove (las urgencias del hospital)” Ánimo, ya estaré al tanto, me vas contando.

Y otra vez baja, cabestrillo, rehabilitación… y a los quince días nueva consulta con el médico en la que Clemen dice la verdad, que con lo que estamos haciendo está mejor, y el médico lo ve blanco y en botella: pues a currar. Afortunadamente ese día coincidió que fui a la consulta con ella y me pillé un gran cabreo. Pero no con el diosecito del médico, sino con ella. Coño Clemen, como que a currar, la historia de siempre como si no les conocieras, ¿no has aprendido ya que aquí sino no te quejas no te escuchan? En realidad ella no tenía culpa de nada, es más, ojalá todos los pacientes fueran así. Pero es que por mucho digan los médicos de que los pacientes son unos cabrones les dan la razón porque si no se ponen así no les hacen caso.

Total, que entre esta bronca y la vuelta al trabajo que no hizo más que confirmar a la propia Clemen que quizá tenía que insistir a los médicos porque su hombro chillaba, conseguí que empezara a ponerse en ese plan cabrón. Y por fin y mediante sugerencias que hicimos al médico la enviaron al hospital de Majadahonda para que la vieran en la unidad especialista en hombro.

Por fin el Dr. X la ve y nos la manda de vuelta. Dos meses de programa de potenciación muscular y estabilización del hombro y sino la operamos. Ok… pero… ese hombro ya no está para hacer ese programa. Eso debió de haberse hecho hace ya cinco años… Ahora el hombro está hinchado, cargado, no sube, pesa, da calambrazos… y de vez en cuando suena y se bloquea. Clemen no estaba de baja (cuando ella se lo sugerió el cachondo de aquí le dijo que total para lo que le quedaba y con lo que había aguantado ya!) “Si, no me lo digas, ya se que eso me pasa por tonta. O si, por ir de buenas, llámalo como quieras”. Iba a currar habiendo dormido como mucho dos horas. Pasando noches insufribles de dolor en las que desesperada se iba a pasear de madrugada o bajaba a dar jamón york a los gatos del jardín. Yo la hacía ir dos veces por día. Era desesperante verla así, asi que por Dios si van a operarla, que lo hagan ya.

Así se lo hago saber al médico para que se comunique al Dr. X, pero el pasó… Clemen no tengo noticias, de verdad estoy metiendo toda la caña que puedo a ver si hablan con el Dr. X ya. ¿Qué tal esta noche? Ya, los gatos deben de estar encantados. ¿Pero bueno qué pasa con este tío? Hablo con Juan, que además del enfermero es amigo personal del médico, ayudame a hablar con él porque pasa de mi, y mira… pasa esto, tiene que hablar ya con Dr. X. Juan me llama al día siguiente a la enfermería y me dice “sientate. Ha dicho que no quiere saber literalmente nada del tema. ¿Cómo te quedas? Dios Anina, esto no es una clínica, esto es una casa putes” ¿Y que hacemos? Porque Juan, yo soy aquí la última pringada… como para encararme con nadie. “Tranquila, te entiendo y voy a hablar yo directamente con el jefe, me da igual que sea el mísmisimo Dr. quien sea”

Y por fin el 1 de julio operan a Clemen en Majadahonda. No sabíamos en realidad si eso arreglaría el problema o lo empeoraría, pero lo que si sabíamos es que había que intentarlo, peor no podíamos estar. Antes de la operación vino a despedirse de mí, y a mi compañero metomentodo le faltó tiempo pata decir cuando Clemen salió por la puerta con toda la seguridad con la que sólo un ignorante puede hablar “ese hombro va a quedar mal seguro”. No tanto como tu cabeza. Retensan todos esos ligamentos. La ofrecen quedarse allí unos meses para hacer la RHB pero prefiere hacerla aquí y a los tres días está en Gijón. Pero tiene que estar un mes sin moverlo con el cabestrillo. De vez en cuando pasa a verme, ¿qué tal?, ¿te duele mucho? me enseña las cicatrices y hacemos un poco de fisio fuera de lo oficial… quitate el cabestrillo unas horas al día, muevelo un poquito ayudado con el otro brazo. Y justo cuando pasa el mes y cuando podemos empezar a meter mano empiezan mis vacaciones. “¿Con quién de tus compañeros me vas a dejar? Hazme una hoja de deberes hazme el favor, que yo prometo ir tratandome hasta que vuelvas”

Y eso hice yo, y eso hizo ella, pero aun así cuando volví el hombro estaba pegado, el omoplato totalmente pegado!!! contracturas, acortamientos musculares… de estas cosas que según ves te apetece remangarte el uniforme si tuviera mangas. Y ahí comenzamos, para arriba, parra abajo, ouch! un poquito más… y todo piano piano… no queremos que esto duela. A todo esto, estamos quitando la rigidez que ha provocado el cabestrillo, ¿pero después? ¿habrá solucionado esto el problema?…

Incertidumbre. Clemen se pasa hora y media al día conmigo y repite los ejercicios que la mando en casa durante 2 horas… 2 veces al día. Y poco a poco, poco a poco… ganamos la movilidad, tanta que el médico (otro distinto que ha llegado para relevar al dios, gracias al cielo) se quedó asustado, puesto que por efecto de retensado se preveía que perdiera una parte. ¿Algun dolor? “No, la verdad es que no, de lo que tu me mueves, pero bien…” No me fio. Empezamos con la fuerza. A todo eso la empresa empieza a llamar a la mutua para “interesarse por Clemen”. Las ventas de charcutería de su tienda han caído en picado.

Y el hombro se pone fuerte. ¿Algún dolor? “No, no es dolor, es molestia” Esa maldita frase con la que definen el dolor tantas currantas sufridas. Sigo sin fiarme. Empezamos ya hasta hacer hasta fondos ¿Algún dolor? “No”. ¿Alguna dificultad? “Lo uso como el otro”. Lo ha solucionado. Bravo Clemen! bravísimo.

 El día del alta parece que se acerca. Pero también las Navidades y la charcutería empiza a recibir pedidos de las empresas para dar bandejas de embutidos a sus empleados, bandejas que se curra la Clemen loncha por loncha y que significan mucho dinero para la empresa. ¿Y qué quieren? Que nada más incorporarte después de tantos meses empieces ya corriendo la maratón? Y tu no me seas, que te conozco y ya se que me estás diciendo siempre que a ver si puedes empezar cuando antes, pero joer. “No fia, yo ya he aprendido”

La semana pasada la convocaron en una reunión a las 11 de la mañana con la encargada de prevención de su empresa, la supervisora y el mismisimo director regional. Acabaron a las 15 y porque Clemen tenía sesión comigo a las 15.30. Hablaron de las condiciones en las que iba a volver y Clemen puso las suyas, sin cargar grandes pesos de momento, si bajar jamones, y con una compañera extra que la ayude al principio. La empresa ofrece esto y a parte le dan los 1000 euros que Clemen no cobró estos meses por estar de baja. Toda una negociación de despacho digna de esferas más altas. Jamás una charcutera movió tanto, por qué será.

Así que hoy! fue el día. Tu última hoja de ejercicios, estiramientos y algunos hábitos de trabajo. Me pasaré a verte por la tienda. Porque a todo esto… han sido 18 meses menos los 3 de entre medias viendonos la jeta todos los santos días. Yo conocí a Clemen con 30 años, ni uno entero de casada, con un hermano divorciado y un sobri de tres años… hasta ahora con 32, actualmente separada en vías de reconciliación y las ideas muy claras, y un hermano del que se enteró un día, antes de venir a Rehabilitación, de que tenía problemas con la droga cuando unos matones la reventaron a pedradas las ventanas de su casa. Y desde lo primero a esto último he visto el capítulo día a día con todos sus detalles. 

Dicen que todo ocurre por una razón. Clemen quería plenamente curar su hombro (y esto aunque os parezca muy evidente es bastantes veces atípico, porque aunque la mayoría de pacientes quieren curar su problema pocos lo quieren tanto como para colaborar lo tantísimo que me ha colaborado ella: con la hora a la que la mandara venir, con los ejercicios que la mandara hacer, con el tiempo que la hicera esperar, con todo) Y queriéndolo hizo llegar la herramienta y ponerla en su mano. Por eso siempre hemos bromeado con que cuando algún día se curara yo ya podía volver a Madrid.

Pero supongo que aunque esa fuera una razón para a estar aquí, para mi todavía debe de quedar alguna más. Me alegro un montón por ti Clemen, me alegro mucho de que las cosas que hacemos sirvan para mejorar la vida de alguien, el mérito es tuyo y el gustazo mío y hoy dedico a tu historia este post tan largo pero que no se merece ni una palabra menos. Que ningún hombro te pare, porque si has sido capaz de luchar así por él que no harás por la gente a la que quieres, y gente así sólo se merece ser muy muy feliz. Suerte.

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4 comentarios

  1. Estoy sin palabras….Ole por los pacientes como ClemenY ole por fisios como tu

  2. La semana pasada dejé aquí un comentario. ¿Donde está? Mmmmmmmmm…?

  3. Serán cosas del internete. En fin… solo le deseaba suerte a la carnicera y decia lo mucho que te enrrollas. Pareces una persianaaaa! Jajajajajaa. Feliz navidad, por si se me olvida después. 😉

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